CORTINA DE HUMO (1997, Barry Levinson)

peliculas4918imagen1.jpgLa realidad imita al arte. No es extraño que Sadam Hussein y compañía se hicieran con una copia pirata de Cortina de humo para emitirla en la televisión de su país. Puede que esta sea una de las películas que mejor refleja la telecracia en la que estamos inmersos hoy en día y la manipulación a la que nos vemos sometidos. A la vez que preparaba una intervención armada contra Irak, el presidente norteamericano Bill Clinton se enfrentó a un escándalo sexual; y los sucesos narrados por el film, basados en una novela de Larry Beinhart adaptada por David Mamet y Hilary Henkin, ofrecen inquietantes similitudes.

A 11 días de las elecciones presidenciales, el candidato a la reelección es acusado de mantener una relación sexual con una menor. Los fontaneros de la Casa Blanca deben arreglárselas para distraer a la opinión pública durante ese tiempo, inventando guerras y héroes que ayuden a que el presidente no pierda la ventaja que las encuestas le daban antes del escándalo. Para ello acuden a un profesional: Stanley Motss, productor de Hollywood.

 

dog.jpgBarry Levinson aprovecha bien el material que le brindan sus guionistas, una sátira política que destila acidez por todos sus poros. En este contexto, el poder político se concibe como algo que hay que alcanzar para que nadie te domine, nunca como servicio al ciudadano. La democracia es una ficción; gana las elecciones quien mejor manipula a los votantes. Los medios de comunicación no son ya los garantes de una información veraz, o un mecanismo de control de los poderes públicos, sino fichas que utilizan éstos para inventar noticias o tocar la fibra sensible del público. Éstas son las reglas, y a ellas hay que atenerse: el film se inicia con un dicho que recuerda que «es el perro quien mueve la cola» y no al contrario. Por eso, cuando Motts, responsable de inventar la realidad, echa de menos el aplauso del público a su «espectáculo», el sistema se encarga de recordarle que «la cola no mueve al perro».

 

Director: Barry Levinson. Intérpretes: Dustin Hoffman (Stanley Motss), Robert De Niro (Conrad Brean), William H. Macy (Sr. Young), Anne Heche (Winifred Ames), Dennis Leary (Fad King), Woody Harrelson (Sargento Schuman), Willie Nelson (Johnny Green), Andrea Martin (Liz Butsky), Kirsten Dunst (Tracy Lime). País: Estados Unidos. Año: 1997. Producción: Jane Rosenthal, Robert De Niro y Barry Levinson, para Tribeca/Baltimore Pictures/Punch. Presentada por: New Line Cinema. Argumento: La novela American Hero, de Larry Beinhart. Guión: Hilary Henkin y David Mamet. Música: Mark Knopfler. Fotografía: Robert Richardson. Dirección artística: Wynn Thomas. Montaje: Stu Linder. Estreno en Madrid: 6-III-98. Distribuidora cine: Líder. Distribuidora vídeo: Aurum / Columbia TriStar. Duración: 97 minutos. Género: Sátira política. Principales premios: Nominaciones a los Oscar 1997 al mejor actor principal (Dustin Hoffman) y guión adaptado. Premio Especial del Jurado en el Festival de Berlín 1998

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